Boeing puede tachar por fin de su lista el asterisco que arrastraba desde hacía años. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) certificó el lunes 3 de agosto el 737 MAX 7, el más pequeño de la familia MAX, poniendo fin a una de las campañas de certificación más largas de la historia de la aviación comercial —comenzó en 2018— y despejando el camino para las primeras entregas, previstas para principios de 2027. La FAA emitió un certificado de tipo enmendado y actualizó el registro de limitación de producción tras, en sus propias palabras, casi una década de revisión exhaustiva para resolver problemas técnicos complejos.
Qué es el MAX 7 y quién lo espera
El 737-7 es el benjamín de la familia: entre 135 y 160 plazas en dos clases y un alcance de hasta 3.800 millas náuticas (unos 7.040 km), el mayor de toda la gama MAX, lo que lo hace idóneo para operar desde aeropuertos de gran altitud y climas cálidos. Como el resto de la familia, promete reducir un 20% el consumo y las emisiones de CO2 y un 50% la huella de ruido frente a los aviones que sustituye.
Ninguna aerolínea tiene tanto en juego como Southwest Airlines. La low cost estadounidense es el cliente de lanzamiento y concentra la mayoría de los 282 pedidos firmes del modelo, con el que planea renovar su envejecida flota de 737-700. Alrededor de 30 aviones ya fabricados esperan almacenados y pasarán ahora por los retoques finales antes de entregarse. Aun así, el MAX 7 no llevará pasajeros hasta principios de 2027: Southwest calcula que necesita unos seis meses tras la certificación para incorporarlo a sus operaciones, completar la formación de pilotos y la integración operativa.
El detalle técnico que lo desbloquea todo
La noticia esconde una consecuencia mayor que el propio avión. Uno de los grandes escollos de la certificación fue el sistema antihielo de los motores: Boeing descubrió durante los ensayos que operarlo de forma prolongada en aire seco podía, en circunstancias excepcionales, recalentar partes de la entrada de aire del motor. La solución —un sistema antihielo rediseñado— se incorpora ahora no solo al MAX 7, sino también a la configuración de base del MAX 10, y se introducirá en los MAX 8 y MAX 9 de nueva producción, además de reequiparse en la flota existente. Es decir: certificar el MAX 7 resuelve un problema técnico que bloqueaba a toda la familia y, muy en particular, al MAX 10, la única variante que sigue pendiente del visto bueno regulatorio y que Boeing espera certificar durante 2026 para entregar también en 2027.
Como venimos contando en esta serie, de esa certificación del MAX 10 dependen pedidos muy concretos: los de Vueling, que estrena Boeing en octubre; los de Aerolíneas Argentinas, que espera ocho MAX 10 en su renovación de flota; o los de arrendadores como SMBC. El desenlace del MAX 7 convierte el calendario de 2027 de todos ellos en algo mucho más creíble.
El colofón del mejor mes de Boeing en años
La certificación remata una racha que ha transformado el estado de ánimo en Seattle. En apenas cinco semanas, Boeing ha recuperado la autoridad para emitir los certificados de aeronavegabilidad de sus MAX y 787, ha ganado por la mínima la batalla de pedidos de Farnborough, ha conquistado el bastión de Airbus en Barcelona con Vueling, ha sellado la paz laboral con el sindicato de sus ingenieros y ahora certifica el MAX 7. La presidenta y CEO de Boeing Commercial Airplanes, Stephanie Pope, subrayó que la aprobación «valida el rigor del diseño del avión» y reconoce la resiliencia de un equipo que sacó adelante el programa pese a los desafíos técnicos, la pandemia y la transición a nuevos procesos de certificación. La acción de Boeing subió alrededor de un 1,2% tras conocerse la noticia.
La lectura de fondo
El MAX 7 llega tarde —years después de lo previsto— y a un mercado que ya no es el de 2018, con el A220 de Airbus dominando con soltura el segmento de los aviones pequeños de pasillo único. Pero su valor para Boeing va más allá de las ventas del propio modelo: cierra el capítulo técnico abierto por los accidentes de 2018 y 2019, despeja la incógnita del sistema antihielo que lastraba a toda la familia y deja al MAX 10 como el último trámite de una larguísima travesía regulatoria. Para una compañía que lleva años midiendo su recuperación hito a hito, la de esta semana es una casilla que por fin puede marcar en verde.
Fuentes: FAA, Boeing, Reuters, Aviation Week, Simple Flying y Air Data News (3-4 de agosto de 2026).



