Mientras medio sector se pelea por arrendar aviones que no llegan, la aerolínea de bandera israelí ha hecho justo lo contrario: comprar los que ya tenía alquilados. El Al confirmó que adquirió durante el segundo trimestre dos Boeing 787-9 que hasta ahora operaba bajo arrendamiento, y que ha firmado además acuerdos para comprar dos 737-800 igualmente arrendados. El resultado es un aumento notable de su nivel de propiedad de flota en la primera mitad del año, un giro estratégico que va a contracorriente de la tendencia dominante en la aviación mundial.
Comprar en vez de alquilar: el movimiento contrario
La serie de operaciones de flota que venimos cubriendo estas semanas —de Vietnam Airlines a Aerolíneas Argentinas— tenía un denominador común: aerolíneas recurriendo al arrendamiento porque, con las líneas de producción de Boeing y Airbus vendidas durante años, alquilar a un lessor es la única vía rápida de sumar aviones. El Al se mueve en la dirección opuesta. En lugar de depender de arrendadores, convierte en propios los aviones que ya vuela, ejerciendo opciones de compra sobre aparatos que conoce a fondo porque los opera desde hace tiempo.
La lógica financiera tiene sentido en su caso. Comprar un avión que ya está en tu flota elimina la incertidumbre sobre su estado y su historial —lo has mantenido tú—, ahorra los pagos mensuales de alquiler a largo plazo y, para una aerolínea con caja saneada, transforma un gasto recurrente en un activo en balance. Es la decisión de una compañía que ha recuperado solidez financiera y quiere dejar de pagar renta.
Una flota 787 cada vez más grande
Los dos Dreamliner comprados encajan en un plan de flota de fuselaje ancho que El Al lleva años ejecutando. La aerolínea espera cerrar 2026 con 18 Boeing 787 en servicio, y su hoja de ruta contempla llegar a una veintena larga de aviones del tipo hacia el final de la década, incluyendo tres unidades adicionales acordadas directamente con Boeing para 2029-2030. El 787-9, con capacidad para unos 280-300 pasajeros según configuración y un alcance que supera con holgura las necesidades de la red de largo radio israelí, se ha consolidado como la espina dorsal de sus rutas intercontinentales a Norteamérica y Asia.
El telón de fondo: vuelta a beneficios
El movimiento llega en un momento de recuperación para la compañía. El Al volvió a cerrar el semestre en beneficios tras un fuerte rebote en el segundo trimestre, un resultado que la propia aerolínea atribuye en parte a la reducción de las operaciones militares a comienzos de abril, que había perturbado el tráfico aéreo en la región. Esa mejora de la caja es precisamente lo que le permite plantearse comprar flota en lugar de alquilarla: solo una aerolínea con los números saneados puede permitirse inmovilizar capital en aviones propios.
La lectura de fondo
La decisión de El Al es un recordatorio útil de que no existe una única estrategia de flota correcta. Arrendar da flexibilidad y acceso rápido a aviones, pero encadena a pagos perpetuos y a la disponibilidad de los lessors; comprar exige capital y asumir el riesgo del valor residual, pero libera de la renta y da control total sobre el activo. En un año en que la escasez de aviones ha convertido a los arrendadores en los reyes del mercado, que una aerolínea de tamaño medio opte por comprar lo que ya vuela indica dos cosas: que su balance está lo bastante sano como para hacerlo, y que apuesta por conservar esos aviones muchos años. A veces, la noticia no es quién consigue más aviones, sino quién decide quedárselos.
Fuentes: FlightGlobal, AeroTime y Aviation News Online (agosto de 2026, con antecedentes de 2023-2025).



