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Los tripulantes de cabina de WestJet van a la huelga y dejan en tierra cientos de vuelos en el fin de semana más viajado de Canadá

4.400 auxiliares de vuelo se declaran en huelga por el "trabajo no pagado" en tierra, la aerolínea responde con un cierre patronal y unos 250.000 pasajeros quedan afectados en el puente de agosto — la segunda gran acción sindical en WestJet en dos años

El fin de semana más viajado del verano canadiense ha empezado con los aviones parados. Los aproximadamente 4.400 tripulantes de cabina de WestJet, la segunda mayor aerolínea de Canadá, se declararon en huelga a las 00:01 (hora de las Montañas) del domingo 2 de agosto, después de que la compañía y su sindicato no lograran cerrar un nuevo convenio antes de que expirara el plazo. La aerolínea respondió con un cierre patronal (lockout), y el resultado es el mismo por partida doble: su flota de 150 aviones inmovilizada, cientos de vuelos cancelados y, según las estimaciones, unos 250.000 pasajeros afectados en pleno puente festivo.

El conflicto: el «trabajo no pagado»

En el centro de la disputa está una reivindicación que se ha convertido en la nueva línea de frente laboral de la aviación mundial: el pago del trabajo en tierra. Los auxiliares, representados por el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE), denuncian que no se les retribuye una parte significativa de su jornada —la preparación del vuelo, el embarque de pasajeros y las tareas antes del despegue y después del aterrizaje—, ya que el modelo tradicional solo paga por las horas con el avión en movimiento. Su exigencia es cobrar «desde el check-in hasta el fichaje de salida», y a un nivel cercano al que arrancaron sus colegas de Air Canada.

WestJet sostiene que su oferta era «líder del sector»: asegura haber aceptado en principio pagar el tiempo de embarque y las tareas posteriores al vuelo, además de una subida salarial de «dos dígitos» el primer año —en torno al 36% en cuatro años, según fuentes del sector— y otras mejoras de calidad de vida. Para el sindicato, no fue suficiente: «Intentamos hasta el último minuto conseguir un acuerdo justo que reconozca el valor del trabajo de las tripulaciones», declaró la presidenta del CUPE Local 8125, Alia Hussain; «la oferta de WestJet no llegaba lo bastante lejos». El respaldo interno a la medida fue abrumador: los tripulantes votaron a favor del mandato de huelga en un 99%.

Qué pasa con los pasajeros

El alcance es amplio: la huelga golpea la red principal (mainline) de WestJet, con rutas domésticas e internacionales a Estados Unidos, Europa y el Caribe, mientras que la filial regional WestJet Encore y los vuelos operados por socios en código compartido siguen en su mayoría funcionando. WestJet ha dicho que los pasajeros afectados serán reembolsados o reubicados según corresponda, y conviene recordar que la legislación canadiense obliga a la aerolínea a reacomodar a los viajeros en el siguiente vuelo disponible, incluso si es de otra compañía. La recomendación práctica es no acudir al aeropuerto sin confirmar el estado del vuelo, conservar los comprobantes de gastos y revisar las opciones de reembolso que ofrezca la aerolínea al contactar.

Un patrón que se repite

La huelga no es un rayo en cielo despejado. WestJet ya vivió una acción sindical de sus mecánicos en 2024, lo que convierte esta en la segunda gran disputa laboral en apenas dos años. Y el paralelismo con Air Canada es casi calcado: sus tripulantes protagonizaron en agosto de 2025 una huelga por el mismo motivo —el trabajo no pagado en tierra— que el Gobierno federal intentó frenar con una orden de vuelta al trabajo; los empleados llegaron a rechazar el componente salarial del acuerdo por un 99,1%. Esta vez, el CUPE ha pedido expresamente que las autoridades no intervengan y dejen que la negociación siga su curso, y el Gobierno de Mark Carney no ha ordenado de momento la vuelta al trabajo. Las conversaciones continúan en Calgary, sede de la aerolínea, incluso con los piquetes en la calle.

La lectura de fondo

El pulso de WestJet es un capítulo más de una ola que recorre el sector en todo el mundo: tras años de inflación y beneficios récord de las aerolíneas, las tripulaciones de cabina reclaman su parte y han encontrado en el «trabajo no pagado» un argumento poderoso y fácil de explicar al público. El momento —el fin de semana más viajado del verano— no es casual: es cuando el poder de negociación de la cabina alcanza su máximo y el coste reputacional de miles de pasajeros varados golpea más fuerte. El desenlace en Calgary marcará un precedente para toda la aviación canadiense, y la pregunta de fondo la comparte medio planeta: cuánto vale, exactamente, el tiempo que un tripulante pasa trabajando con el avión aún en tierra.

Fuentes: FlightGlobal, CBC, CP24, Newsweek, One Mile at a Time y VOCM (2-3 de agosto de 2026).

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