El avión que inauguró la era del superjumbo tendrá el encargo de probar la que quizá sea la última revolución del motor a reacción. Airbus y CFM International presentaron esta semana en Farnborough la nueva librea del «A380 Flight Lab»: el A380 MSN1 — el primero jamás construido, con la célebre matrícula F-WWOW — que será convertido en laboratorio volante para ensayar en vuelo el motor de fan abierto del programa RISE. La campaña de ensayos arrancará en Toulouse hacia 2029, y ambas compañías acaban de completar la primera revisión conceptual del diseño de las pruebas en vuelo, el paso técnico que convierte la idea en programa.
Un veterano con currículum
Pocas células tienen la biografía del MSN1. Voló por primera vez en abril de 2005, abriendo la certificación del mayor avión de pasajeros de la historia, y desde entonces ha sido la mula de pruebas predilecta de Airbus: en sus alas se ensayó, entre otros, el Rolls-Royce Trent XWB que hoy propulsa al A350, y está previsto que participe también en los ensayos de combustión de hidrógeno del fabricante. Ahora, con el A380 fuera de producción desde que Emirates recibió el último en 2021, el decano de la familia suma su misión más ambiciosa: llevar colgado del ala un motor que rompe con cinco décadas de evolución del turbofán.
La elección del cuatrimotor no es casual ni nostálgica. Con cuatro motores, el A380 puede volar con normalidad mientras uno de sus soportes lo ocupa un prototipo experimental — el fan abierto sustituirá a uno de los cuatro — y su tamaño ofrece margen de sobra para instrumentación, ingenieros de ensayo y equipos de medida.
Qué se va a probar exactamente
El motor de fan abierto del programa RISE elimina la carcasa que rodea al ventilador de los turbofanes convencionales, lo que permite palas mucho mayores con menos resistencia, y persigue un 20% menos de consumo y emisiones que los motores actuales manteniendo velocidades de crucero de hasta Mach 0,8. Como contamos al analizar el hito de diseño del programa, CFM ya ha superado las revisiones preliminares del núcleo compacto, las palas del fan y las guías de salida, y construirá primero un demostrador para pruebas en tierra esta misma década.
Los ensayos aéreos sobre el MSN1 buscarán lo que ningún banco de tierra ni túnel de viento puede dar del todo: el comportamiento del fan abierto integrado en un avión real — aerodinámica de la instalación, acústica, vibraciones — en condiciones de vuelo auténticas. Un matiz importante que recuerdan desde el programa: una campaña exitosa no convertirá automáticamente al fan abierto en motor de producción, pero sí validará (o no) su madurez tecnológica para la decisión que de verdad importa — la del avión de pasillo único que sustituya al A320.
La ironía del mensajero
Hay algo poéticamente circular en la misión. El A380 quedó fuera del mercado precisamente porque las aerolíneas abandonaron los cuatrimotores en favor de bimotores cada vez más eficientes; ahora, el ejemplar número uno de aquella apuesta fallida servirá de plataforma al motor que pretende llevar esa carrera de la eficiencia un salto más allá. El gigante que perdió la batalla de la eficiencia trabajará para el arma que la ganará.
La lectura de fondo
La librea desvelada en Farnborough es marketing, pero el mensaje industrial que envuelve es serio: Airbus y CFM están sincronizando calendarios — demostrador en tierra esta década, vuelos hacia 2029, decisión del sucesor del A320 en los primeros 2030 — y cada hito público estrecha el compromiso mutuo. Para cuando el F-WWOW despegue de Toulouse con un fan abierto girando bajo el ala, la industria entera estará mirando: en ese vuelo se jugará buena parte de la forma que tendrán los aviones de mediados de siglo.
Fuentes: FlightGlobal, GE Aerospace, AirMag, AvioRadar y Simple Flying (21-24 de julio de 2026).



