La organización que hace de voz de las aerolíneas del mundo tendrá, por primera vez en sus 80 años de historia, una mujer al mando. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) anunció ayer el nombramiento de Saadia Zahidi como su próxima directora general, con efecto desde el 1 de noviembre de 2026. Zahidi, actual directora gerente y miembro del consejo de dirección del Foro Económico Mundial (WEF), será la novena persona en ocupar el cargo — y la primera desde 1985 que llega a él sin haber dirigido una aerolínea.
Una elección sorpresa con doble ruptura
El fichaje rompe dos tradiciones de golpe. La primera, la de género, en una organización — y una industria — cuyos puestos de mando siguen siendo abrumadoramente masculinos. La segunda, la de procedencia: Zahidi no viene de la cabina de mando de ninguna compañía, sino de Davos. La economista paquistaní ha pasado más de dos décadas en el WEF, donde fundó y dirige el Centro para la Nueva Economía y la Sociedad, y es autora de informes de referencia mundial como el Future of Jobs y el Global Gender Gap. Formada en Smith College, el Graduate Institute de Ginebra y Harvard, ha servido además en el panel de Naciones Unidas para el empoderamiento económico de las mujeres y en el grupo asesor de alto nivel de la Agencia Espacial Europea, y en 2018 publicó un libro sobre la transformación laboral liderada por mujeres en el mundo musulmán.
El presidente del consejo de IATA y consejero delegado de LATAM, Roberto Alvo, defendió la elección subrayando que la tecnología y la geopolítica remodelarán la industria, y que la experiencia de Zahidi la posiciona para articular lo que el sector necesita en esa transición. La propia Zahidi enmarcó su misión recordando que la aviación es infraestructura crítica para el crecimiento económico, el comercio, el turismo, el empleo y la inversión.
El listón que deja Walsh (y su sorprendente destino)
Su antecesor no se lo pone fácil. Willie Walsh, el combativo expiloto irlandés que dirigió British Airways e IAG antes de tomar las riendas de IATA en plena pandemia, en abril de 2021, deja la asociación con un balance ampliamente elogiado: la sacó fortalecida de los años del COVID, con más miembros y más presencia pública que nunca — sus ruedas de prensa sin pelos en la lengua eran material fijo de titulares. Walsh concluye sus funciones el 31 de julio, y su siguiente destino es en sí mismo noticia: el 3 de agosto asume como consejero delegado de IndiGo, la mayor aerolínea de India y una de las de mayor crecimiento del planeta. Durante los tres meses de transición, la directora financiera de IATA, Sandrine Le Borgne, ejercerá como directora general interina.
Los expedientes que encontrará sobre la mesa
A Zahidi le espera una bandeja de entrada exigente. El más pesado de los expedientes es el de la descarbonización: el compromiso de cero emisiones netas en 2050 que la propia IATA impulsó hace cinco años se tambalea, con el combustible sostenible cubriendo apenas el 0,8% de las necesidades del sector frente al 65% que exige la meta — un desfase que la asociación ya admite abiertamente como decepcionante. A ello se suman las disrupciones del espacio aéreo por los conflictos, las tensiones comerciales y arancelarias, y las batallas de costes con aeropuertos y proveedores.
La lectura de fondo
La elección dice mucho de cómo se ve IATA a sí misma. Escoger a una economista de Davos en lugar de a otro veterano de aerolínea sugiere que la asociación asume que sus grandes batallas de la próxima década — SAF, tasas, emisiones, geopolítica — se librarán ante gobiernos y organismos internacionales, no entre compañías. Para ese tablero, un perfil político y de convocatoria global puede valer más que mil horas de vuelo. La duda, que el tiempo despejará, es si la industria más operativa del mundo aceptará como voz propia a alguien que nunca ha tenido que cancelar un vuelo.
Fuentes: IATA, Reuters, Skift, The National, CAPA y Travel Extra (23-24 de julio de 2026).



